Templo chino mahayana
Audioguía Wat Mangkon Kamalawat (Leng Noei Yi)
Entre los comercios de Charoen Krung se abre la cabeza de un dragón: el mayor monasterio budista chino de Tailandia, desde donde los chinos de Siam negociaron su fe, su poder y su suerte con los reyes tailandeses.
- 25 min de audio
- Arquitectura teochew
Wat Mangkon Kamalawat nació en 1871 como Wat Leng Noei Yi, «templo del dragón y el loto» en teochew, cuando el monje chan Sok Heng, llegado de China, ya no cabía con sus discípulos en su primer templo de Yaowarat. La obra, encargada bajo Rama V al alto funcionario Phraya Chodukratchasetthi, duró unos ocho años y siguió la planta de un palacio teochew: recinto amurallado, eje norte-sur, salas en jerarquía y patios. Al terminarse fue el mayor monasterio de la secta china del país y la sede del clero budista chino de Tailandia.
El templo es de arquitectura teochew, pero durante casi setenta años lo gobernaron monjes hakka, empezando por el propio fundador, nacido en Jiaying. Aquella herencia atravesó la exclusión del clero chino de las ceremonias reales, el regreso a China de un abad y la marcha a Hong Kong de otro en plena política antichina de Phibun. Solo en 1948, con el abad teochew Chang Yi, el budismo chino de Tailandia pasó a manos teochew, donde sigue desde entonces.
Qué ver
- Sala de los Cuatro Reyes Celestiales — Guardianes con armadura china que sostienen laúd, espada, parasol y pagoda
- Tríada del ubosot — Sakyamuni, Amitabha y el Buda de la Medicina, escoltados por 18 arhats
- 58 deidades — Budistas, taoístas y confucianas, con Tai Sui y Cai Shen al frente de las peticiones
- Depósito del destino — El librito rojo que el templo guarda un año antes de quemarlo
- Pabellón de Sok Heng — El monje chan llegado de China que fundó el templo en 1871
Charoen Krung es una de las calles más comerciales de Bangkok, y en medio de su tráfico de tiendas y puestos se abre una portada roja con coplas en caracteres chinos. Detrás está Wat Mangkon Kamalawat, el gran monasterio budista chino mahayana de la ciudad, levantado desde 1871 por el monje Sok Heng y convertido en sede administrativa del clero budista chino de Tailandia. La mayoría de las fuentes coincide en esa fecha, el año budista 2414; alguna ficha enciclopédica atribuye en cambio la fundación a Rama III, con terminación en 1846, un dato difícil de encajar con la llegada del propio fundador.
La historia de Wat Mangkon Kamalawat es la de una comunidad que tuvo que hacerse un sitio en Siam: un monje sin casa que recibe un título real, un templo que se disputa el color de los hábitos, abades que se marchan en tiempos antichinos y una devoción que hoy sigue llenando de humo sus altares. Entender qué ver en Wat Mangkon Kamalawat pasa por leer su arquitectura como un palacio teochew en eje, de la sala de los guardianes al pabellón del fundador, y ese recorrido es el que la audioguía sigue parada a parada.
El templo es una de las grandes paradas de Chinatown, y a poca distancia, a la entrada del barrio, Wat Traimit guarda el Buda de oro macizo más grande del mundo.
Un dragón asomado a Charoen Krung
Wat Mangkon Kamalawat
Resumen de esta parada
La visita empieza frente a la portada, donde el ruido de la calle choca con una puerta de estilo chino flanqueada por coplas paralelas y el nombre del templo. Ese nombre ya es un programa: «Leng Noei Yi» significa en teochew «templo del dragón y el loto», y la denominación oficial tailandesa, Wat Mangkon Kamalawat, traduce la misma idea. La Wikipedia tailandesa fecha su concesión el 16 de febrero de 1912 y la atribuye a Vajiravudh (Rama VI), aunque varias fuentes la adjudican a su padre, Chulalongkorn.
El dragón no es solo una palabra. Según la tradición de los tres templos-dragón, Leng Noei Yi es la «cabeza» de una ruta que continúa en Leng Hok Yi, el «vientre», en Chachoengsao, y en Leng Hua Yi, la «cola», en Chanthaburi; por eso su fachada mira hacia el río Chao Phraya, como pide el feng shui de una cabeza de dragón. Un estudio académico, en cambio, sitúa al templo en la posición de vientre, y el debate sigue abierto.
El animal reaparece bajo tierra. Desde 2019 la estación Wat Mangkon de la línea azul del MRT lleva el nombre del templo, con columnas rojas, dragones dorados en el techo y una escalera de bajada que imita el vientre de un dragón. Cómo encajan la calle, el río y el metro en ese cuerpo simbólico es lo que la narración desvela allí mismo.
Cuatro reyes guerreros para un monje sin casa
Sala de los Cuatro Reyes Celestiales
Resumen de esta parada
Cruzada la portada, el eje norte-sur conduce a la primera sala, la de los Cuatro Reyes Celestiales, los «Si Tai Thian Ong». Son cuatro grandes guardianes con armadura de guerrero chino, dos a cada lado, y cada uno sostiene su atributo: un laúd pipa, una espada, un parasol y una pagoda. Custodian los cuatro puntos cardinales y marcan el umbral entre la calle y el espacio sagrado.
Esta sala es el primer peldaño de una planta que sigue cinco principios de la arquitectura teochew: recinto amurallado, eje norte-sur, jerarquía de salas a lo largo del eje, simetría y patios. La secuencia, en madera y ladrillo, avanza de los guardianes al ubosot del centro y a la sala de deidades del fondo, bajo tejados curvos rematados con dragones y motivos florales.
Detrás de este palacio hay un monje que llegó sin nada. Sok Heng, de la escuela chan (zen) de la rama Linji, desembarcó desde China antes de 1871 y se alojó en un santuario abandonado de Guan Yin en Yaowarat, el Yong Hok Am. Cuando sus monjes dejaron de caber allí, emprendió en 1871 una obra que duró unos ocho años. El salto de aquel refugio a este eje monumental se cuenta con detalle frente a los guardianes.
Hábitos en disputa bajo tres budas dorados
Tríada de budas del ubosot
Resumen de esta parada
En el centro del eje se alza el ubosot, la sala de ordenación. Allí reinan tres budas dorados, los «Sam Po Hut Cho» en teochew: Sakyamuni, Amitabha y Bhaisajyaguru, el Buda de la Medicina, acompañados por 18 arhats y con un altar delante donde se celebran los ritos.
Esta sala guarda también una paradoja. Siendo un monasterio mahayana, en tiempos de sus dos primeros jefes celebró el kathin, la ofrenda de hábitos propia del budismo theravada tailandés. El rito se interrumpió unos 40 años y desde 1956 fieles tailandeses y chinos lo organizan juntos cada año.
El hábito también sirvió de frontera. Según una tradición documentada, en 1928 el abad de Leng Noei Yi pidió al gobierno de Siam que ningún monje chino ajeno a su rama pudiera vestir el amarillo, y corrió el rumor de que los demás tendrían que cambiar su túnica por una negra. Las autoridades rechazaron la petición, pero el episodio retrata una pugna por el prestigio y los donativos de la comunidad china, cuyo trasfondo la audioguía reconstruye ante los tres budas.
Un librito rojo contra el año de choque
Altar de Tai Sui
Resumen de esta parada
En las capillas laterales se concentran velas, ofrendas y fieles. El templo reúne 58 deidades budistas, taoístas y confucianas, y dos de ellas atraen a la mayoría: Tai Sui, señor del destino anual, y Cai Shen, dios de la fortuna. Cada año acuden aquí quienes nacieron en un año de «pi chong», en choque con el signo zodiacal del año, para conjurar la mala suerte.
El gesto central es el «po ung», el depósito del destino, una tradición documentada. El fiel escribe su nombre, su edad y su fecha y hora de nacimiento en un librito rojo, recita la plegaria impresa en la página central y, con el librito cerrado, se barre el cuerpo doce veces de la cabeza a los pies antes de dejarlo en el estante rojo del fondo. El templo lo guarda un año mientras los monjes rezan por su dueño, y al cerrarse el ciclo quema todas las papeletas en un rito de acción de gracias.
La costumbre es centenaria entre los chinos de Tailandia, de cuando un adivino calculaba cada principio de año la fecha de nacimiento del fiel. La etiqueta «kae chong» que hoy anuncian los carteles, en cambio, llegó mucho después, en las últimas décadas del siglo XX, desde Hong Kong. Cómo se vive el ritual en el altar, y qué se deja atrás con cada pasada, es lo que la narración cuenta en ese rincón.
Sok Heng y la herencia de un fundador hakka
Pabellón de Sok Heng
Resumen de esta parada
Al fondo del recinto, tres pequeños pabellones cierran el eje: uno para Guan Yin, la bodhisattva de la compasión, otro para el santo Lak Chao y otro para el fundador. Cerca, unas vitrinas exhiben budas dorados con las dos manos alzadas en doble mudra Abhaya. El pabellón de Sok Heng recuerda al monje al que el rey Chulalongkorn concedió el título de Phra Archan Chin Wangsa Samathiwat y nombró primer jefe supremo del clero budista chino, el Chin Nikai, de Siam.
Sok Heng procedía de Jiaying, la actual Meizhou, tierra hakka, y murió en 1888; le sucedió su discípulo hakka Guo Wu. Desde los años veinte llegó el declive: el clero chino quedó fuera de las ceremonias reales, el tercer jefe, Lu Qing, regresó a China en 1932, y su discípulo Fu Ren gobernó como abad interino sin reconocimiento real hasta marcharse a Hong Kong en 1942, con la subvención real suspendida y los donativos hundidos bajo la política antichina de Phibun. El giro llegó en 1948 con el abad teochew Chang Yi.
Pese a su tamaño, el templo no es el santuario chino mahayana más antiguo de Yaowarat: Wat Bamphen Chin Phrot, de 1795, es anterior, y lo restauró el propio Sok Heng. Cómo un templo así se convirtió en cuartel general de toda una comunidad es el cierre que la audioguía reserva para este pabellón.